Por Isabel Díaz González
En un gesto de hermandad internacional, arribó a Cuba Roberto Forte, vicepresidente de intercambio cultural y económico con Cuba y organizador de la parte europea del convoy, tras semanas de intensa organización y movilización.
A Cubavisión Internacional comentó sobre la trascendencia de esta hermosa iniciativa, coordinada desde Europa, y que logró reunir medicamentos y recursos esenciales gracias al esfuerzo de la sociedad civil, que respondió con entusiasmo y compromiso a la convocatoria.
“No es un suceso organizativo, es el símbolo del amor que los pueblos tienen por Cuba. La reacción de la gente de todos los países, que se movilizó para recaudar, organizar y decidir partir hacia la Isla, es testimonio del cariño que Cuba ha generado en el mundo por su valentía y solidaridad”, afirmó.
Agregó cómo este convoy se convierte en un reflejo palpable de la admiración internacional hacia la resistencia y el espíritu solidario del pueblo cubano, reafirmando lazos de amistad que trascienden fronteras.
El pueblo norteamericano apoya a Cuba

Desde el corazón y con palabras firmes, junto a un grupo de 170 activistas, la dirigente del movimiento estadounidense Código Rosado, Medea Benjamín, llegó a Cuba para sumarse al convoy internacional de solidaridad «Nuestra América».
La activista explicó que la delegación se conformó en pocos días, reflejo del entusiasmo y a la vez de la indignación de ciudadanos norteamericanos frente a la política de su gobierno hacia la Isla. “Hay un sentido de horror viendo lo que está haciendo nuestro gobierno contra el pueblo de Cuba. Por eso es tan importante estar aquí como ciudadanos de Estados Unidos y decir que Trump no va a tomar Cuba ni hacer con ella lo que le da la gana”, afirmó.
En el Palacio de Convenciones denunció el bloqueo impuesto por Washington como “cruel e inhumano”, subrayando que no solo el pueblo estadounidense, sino también los pueblos de todo el mundo, se oponen a esa política.
“Tenemos que hacer algo rápido”, concluyó, agradeciendo la oportunidad de acompañar al pueblo cubano en este momento de resistencia y solidaridad.
“Estamos aquí para decir que Cuba no está sola”
“Más que dinero y recurso hemos traído cariño”, afirmó el empresario italiano Michele Curto durante el encuentro del Convoy de la Solidaridad Nuestra América en el Palacio de Convenciones.
Curto destacó que la iniciativa reunió rápidamente a cerca de 120 personas del continente europeo y movilizó donaciones valoradas en medio millón de euros, pero subrayó que lo más importante fue la voluntad de vencer el miedo y expresar solidaridad con el pueblo cubano.
“He visto cosas maravillosas: trabajadores que, pese a perder sus empleos, recaudaron dinero para venir a Cuba y decirle al pueblo que no está solo”, relató.
El empresario recordó también la presencia de ciudadanos que viajaron con grandes sacrificios, evocando la ayuda que médicos cubanos brindaron en Italia durante la pandemia. “No estamos aquí para decirles qué hacer, porque sabemos lo duro que es y respetamos su esfuerzo. Estamos aquí para decirles que estaremos con ustedes hasta lo último, porque Cuba no está sola”, manifestó.
Su voz se suma a las múltiples muestras de respaldo internacional que, desde el convoy, ratifican la solidaridad con la Isla y el compromiso de acompañar al pueblo cubano frente a las dificultades impuestas y políticas de asfixia.
Más expresiones de solidaridad desde el vecino del norte

La activista estadounidense Gloria La Riva llegó a Cuba junto a jóvenes y profesionales de la salud de su nación, como parte del convoy de solidaridad, trayendo donativos valorados en más de 30 mil dólares en medicinas e insumos esenciales.
La Riva destacó que, aunque muchos jóvenes no pudieron viajar por compromisos laborales, quienes llegaron lo hicieron con gran sacrificio y compromiso. “El aeropuerto estaba lleno de cajas, maletas y bolsas con donativos. Es un gran amor y compromiso con Cuba, no podemos faltar ni un día ni un momento para hacer todo lo que podamos”, afirmó.
En el Palacio de Convenciones denunció la ignorancia que existe en Estados Unidos respecto al bloqueo, recordando que muchos creen que terminó tras el acercamiento entre Raúl Castro y Barack Obama. “El bloqueo nunca acabó, y ahora con las amenazas y agresiones de Trump hay mucha preocupación en el país. Por eso la gente se moviliza, llama, escribe correos, preguntando qué puede hacer”, explicó.
Es ella un testimonio vivo de la solidaridad. Una mujer que refleja la dimensión humana del respaldo internacional y el respeto hacia la Mayor de las Antillas. Habla también de esa urgencia de acompañar al pueblo cubano frente a las carencias materiales y las presiones externas y sobre todo de defender las causas justas.
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