Cuba: la solidaridad que rompe el cerco

Por César Gómez Chacón

Para el mundo de hoy, la solidaridad con Cuba es una necesidad estratégica. Más que acompañar al país caribeño bajo un asedio que con total brutalidad impone el imperialismo yanqui, se trata de defender la posibilidad real de construir un modelo distinto al orden internacional que castiga toda alternativa soberana.

Cuba enfrenta un entramado de presiones que incluye bloqueo económico, agresiones mediáticas, sabotajes financieros y aislamiento diplomático. A ello se suma una ofensiva comunicacional que intenta presentar su proyecto como un fracaso intrínseco, ocultando deliberadamente el impacto de esas mismas agresiones externas.

Por eso, la solidaridad que por estos días llega al archipiélago no es caridad. Es conciencia, es asistencia, es alianza. Y hoy se expresa con decisiones y acciones concretas.

Energía y cooperación: Rusia mueve sus fichas

El arribo del petrolero Anatoli Kolodkin con 100 000 toneladas de crudo marcó un hecho clave en las últimas semanas. Fue una operación (ya sabrán detalles alguna vez) que se realizó en medio de presiones y amenazas. Aun así el buque y su preciada carga llegaron intactos a puerto cubano.

 

El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, lo dejó claro: «Rusia considera su deber involucrarse activamente para garantizar combustible a Cuba, indispensable para la generación eléctrica, los servicios médicos y la vida cotidiana.»

La señal no termina ahí. Ya se prepara un nuevo envío, mientras en San Petersburgo se celebró la XXIII sesión de la Comisión Intergubernamental Rusia-Cuba. En ese espacio participó el viceprimer ministro cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien sostuvo intercambios con su homologo ruso, con autoridades económicas, médicas y comerciales, y fue recibido por el gobernador Alexander Beglov.

Grietas en Estados Unidos

Incluso dentro del imperio emergen señales que desmontan la narrativa oficial. Una encuesta de YouGov revela que el 48 % de los ciudadanos no apoya el cerco petrolero impulsado por el fallido Donald Trump y su secretario de Estado, el papagallo «Narco» Rubio, frente a un 26 % que lo respalda.

Voces dentro de la comunidad cubana en el país del Norte, se levantan igualmente, cada vez con mayor fuerza. Es muestra de que la política de asfixia pierde legitimidad incluso en su propio terreno.

El mundo y otras acciones concretas

Desde París, el embajador cubano Otto Vaillant reportó un importante acto de solidaridad en la Asamblea Nacional francesa. El coloquio reunió a personalidades políticas y sociales que coincidieron en tres puntos esenciales: levantar el bloqueo, condenar las medidas del 29 de enero que obstaculizan el suministro de petróleo y fortalecer la movilización internacional en apoyo a Cuba.

La llegada a La Habana la semana pasada del El Convoy “Nuestra América” y sus más de 350 expedicionarios de distintos paise, fue otro mensaje político directo frente a la estrategia de aislamiento: la unidad internacional sigue viva y activa.

Desde Beijing, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, exigió a Estados Unidos el fin inmediato del bloqueo y de cualquier forma de presión contra Cuba.

Ese respaldo se materializó en hechos concretos. El embajador chino en La Habana, Hua Xin, confirmó la llegada de 15 600 toneladas de arroz como donación del gobierno chino, una contribución directa al abastecimiento alimentario del país.

Mención aparte merece México, por su ayuda sostenida y la postura firme y abiertamente solidaria de la presidenta Claudia Sheinbaum. El arribo a La Habana esta misma semana del Buque de Apoyo Logístico Huasteco con más de 96 toneladas de alimentos se suma a las 3 125 toneladas de ayuda humanitaria enviadas desde febrero por el hermano país.

México ha sostenido una posición política clara: el respeto a la autodeterminación. La idea —reiterada por la Sheinbaum— es directa y sin matices: ningún país debe decidir el destino de otro.

Se suman latitudes al respaldo colectivo

Parlamentos de países africanos, personalidades amigas en España, junto al CARICOM y otras instancias internacionales han sumado sus voces contra el bloqueo. Se trata de una acumulación de apoyos que refuerzan el reclamo mundial por Cuba.

Cada funcionario que expresa públicamente su voluntad solidaria, cada país, cada gesto confirma una realidad que la propaganda imperialista intenta negar: Cuba no está aislada.

El petróleo que llega, el arroz que se distribuye por todo la isla, los foros que denuncian, los pueblos que apoyan y las voces que se alzan forman parte de una misma ecuación.

La solidaridad con Cuba no es pasado ni consigna. Es presente activo y futuro en construcción.

Frente a cualquier intento de asfixia, la respuesta sigue siendo una, clara y contundente: ¡Cuba no está sola!

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